El destino del resultado inevitable de nuestras acciones es escapan del control de nuestras manos cuando olvidamos ver por donde continuar ya que conocemos el camino.
lunes, mayo 11, 2015
La aventura más increíble de la Segunda Guerra Mundial
Un mundo perdido, tribus carnívoras, una exuberante e impenetrable selva, aviadores de la II Guerra Mundial heridos y perdidos, un rescate imposible... la excitante historia quedó en el olvido durante más de seis décadas pero el libro "Perdidos en Shangri-La" la recupera.
Si no fuera porque el escritor y profesor de periodismo Mitchell Zuckoff encontró tanta evidencia de que ocurrió como él lo cuenta, el relato parecería tan inventado como las leyendas que existían sobre el lugar donde pasó.
Pero así todo hubiera sido ficción, valdría la pena, pues tiene todos los elementos y el encanto de lo mejor de Indiana Jones.
Incluso una heroína que físicamente tenía poco que envidiarle a Grace Kelly.
Y fue precisamente gracias a ella que la prensa de la época reportó el incidente. "Cuando los reporteros vieron su foto, empezaron a cubrir la historia pues era como si una joven estrella de Hollywood se hubiera caído en la mitad de la selva: era como salido de una película de Tarzán".
Y, gracias a que su belleza cautivó a los periodistas, Zuckoff se topó con la historia en el archivo del Chicago Tribune, cuando estaba investigando otro tema.
"¡Ahí estaba! Bajo el título 'Rescate con planeador en Shangri-La retrasado por nubes'(...) ¡Era como fantasía!", le cuenta el autor a BBC Mundo.
Pero empecemos por el principio La belleza de Hasting llamó la atención de los medios. Pertenecía a la primera generación de mujeres que sirvieron en el ejército de EE.UU.
Era mayo de 1945 y mientras que en Europa ya celebraban la victoria, en el Pacífico, la Segunda Guerra Mundial aún no terminaba.
Sin embargo, ya no había combates en lo que entonces era Nueva Guinea Neerlandesa (hoy, las provincias indonesias Papúa y Papúa Occidental, en la isla que queda al norte de Australia). Así que un grupo de militares estadounidenses se preparaba para disfrutar de un paseo recreativo en avión.
"Yo no sabía que esas cosas pasaban, pero un piloto que estuvo en Irak recientemente me contó que todavía se hacen ese tipo de vuelos. Los llaman 'vuelos de incentivo': si quieren premiar a alguien, como un cocinero que se la pasa metido en una cocina caliente, de tanto en tanto los llevan a pasear", señala Zuckoff.
En este caso, en esa época, el paseo era a lugar tan exótico como desconocido.
"Un año antes de este vuelo, dos aviadores estadounidenses sobrevolaron el lugar y donde el mapa decía que había montañas vieron un valle increíble, habitado por decenas de miles de personas para las cuales la Edad de Piedra nunca había terminado".
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